Estamos Enjaulados (Opinión)

Publicado 22/06/2018 por Pedro Ferriz en Notas
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Hemos regresado a tiempos de Segunda Guerra Mundial, aquellos tiempos que como seres humanos juramos que jamás íbamos a repetir. Recordar todo lo que vivimos en nuestra historia siempre, nos hará más conscientes de lo que vivimos en el presente. 

En aquella época en que el Fürer intentaba conquistar al mundo existían en diversas partes del mundo campos de concentración (por llamarlo de algún modo) tanto en Europa como en Asia inclusive aquí en los Estados Unidos de América en donde las tropas estadounidenses se dieron la tarea de acorralar a los enemigos (que en su momento eran japoneses ) y conformar a lo largo de las costas de California campos de concentración inclusive de exterminio en donde pretendía eliminar, lo que parece entonces era considerado el enemigo a vencer. 

El mundo ha evolucionado mucho desde la firma de los Tratados de Versalles, los grandes problemas del planeta  han evolucionado. Pero, esta guerra de guerras nos dejó un legado muy importante; que muchos no vinculamos a la actualidad y es la migración de personas por conflictos bélicos, inseguridad trabajo. 

Sabe usted querido lector. Que después de la segunda guerra muchos soldados se quedaron varados a su destino sin saber como o cuando llegarían a sus hogares. Esto para 1945 representó uno de los más grandes dilemas en su momento. 

La separación de familias debe de ser considerado un crimen en contra de la humanidad. Meterse con los niños es algo que no tiene nombre y debe de ser condenado y reprimido por la sociedad entera, no estamos hablando de razas colores creencias o filias políticas. 

Estamos hablando de la inocencia de un infante que sigue los pasos de su padre o madre que representan los únicos protectores que Dios le ha dado hasta esa corta pero seguro traumática etapa de su vida. 

Solo el imaginar lo que piensa un niño que es arrebatado de las manos de su familiar, sin saber que les deparará el destino, sin tener la certeza de volverlos a ver jamás. Para este momento todos hemos visto las imágenes desgarradoras y los testimonios. 

A él presidente Donald Trump se le ocurrió meterlos a todos en jaulas, similar a la forma en que Adolf Hitler separaba a las familias al momento de llegar a sus campos de exterminio. Mujeres de un lado hombres del otro y niños. Los cuales por lo general terminaban en esas horrendas cámaras de gases para ser sacrificados. 

Me da pena tener que empezar así este editorial pero es el mejor ejemplo que encuentro para hacer conciencia de lo que sucede.

Nos encontramos en la peor crisis migratoria en la historia moderna de los Estados Unidos. Un país que creció al cobijo de aquellos que buscaban un mejor futuro para sus familias, ingleses irlandeses escoceses y si mexicanos que llegaron a este hermoso país para realizar sus sueños  buscar oportunidades encontrar la esperanza perdida.

¡Todo esto se acabó!

La potencia mundial tomó la decisión democrática de sentar en la oficina oval a un inexperto con un buen discurso populista centrado en el aislacionismo del país y privilegiando a todos aquellos que piensan que los trabajos del pueblo no los dignifican y que aquellos que cruzan la frontera (si están dispuestos a hacerlo) son invasores que les han venido a robar sus oportunidades. 

¡Esta será la gran batalla del siglo!

Las guerras de clases colores y odios a los que todos los días estamos expuestos como inmigrantes. La historia nos ha demostrado que no hay forma de vencer la segregación a la que hemos sido expuestos durante milenios. Es la historia del hombre. El único animal capaz de acabar con su propia raza. 

Es una realidad, vivimos en un mundo globalizado y las fronteras ya no son las mismas el hombre moderno conocido como Homo sapiens sapiens ha encontrado la forma de pasar de la autosustentabilidad a la sustentabilidad colectiva. Me gusta pensar que para poder solucionar un problema debemos llegar a la raíz del mismo, pasar por encima las obviedades solos nos dejará resultados a medias sin un verdadero sentido de profundidad. Y es por eso que apelo a ejemplos tan drásticos para poder adentrar en lo que nos hace diferentes a los animales y se llama sentido común la capacidad de elección y junto con  ello la responsabilidad de nuestros actos. 

Vivimos hoy en día las consecuencias de la ignorancia, del oportunismo fallido de un fracasado que llegó a ser presidente. 

No estoy en contra de Trump, estoy en contra de su ignorancia. 

Las predicciones sobre la era de la globalización son francamente pesimistas, se ha transformado la economía global se ha privilegiado el proteccionismo y esta historia nos enseñará que la verdadera amenaza será para La Paz y prosperidad global. 

La falta de liderazgo de los Estados Unidos le va acostar al mundo mucho. El gobierno de Donald Trump tendrá que comenzar a ver a los inmigrantes como lo que somos, héroes anónimos que producimos la prosperidad del pueblo. Somos nosotros quienes todos los días a pesar del miedo salimos a trabajar a rompernos el lomo por llevar algo que comer a nuestras familias. Somos luchadores, que muchos vivimos en el anonimato sin esperar ningún tipo de reconocimiento somos quienes escapan de la violencia de nuestros propios países del asesinato de nuestros familiares de las pandillas las extorsiones la corrupción. 

Si algo no merecemos es la discriminación de un país al que le damos tanto sin pedir a cambio más que el respeto de sus ciudadanos, dejar de ser perseguidos como criminales que no lo somos. 

Indiscutiblemente la era de Donald Trump ha representado un parteaguas en las relaciones entrelos Estados Unidos de norte América y los países latinoamericanos convirtiéndonos nuevamente en esclavos que pagan a sangre y fuego el producto de su historia.